Memoria y pensamiento
Qué significa pensar
Pensemos por un momento en lo que significa pensar. Por nuestro cerebro cruzan muchas ocurrencias constantemente, pero hay una diferencia esto y lo que aquí vamos a llamar pensar. Esa diferencia es la que hay entre dejar que nuestra mente vague a la deriva, y obligarla mediante la voluntad a concentrarse en algo. Por ahora, sólo vamos a decir que estamos pensando cuando nos encontremos en este último caso, pues eso es justamente lo que debemos hacer cuando nos ponemos a estudiar. No se puede estudiar con efectividad cuando nuestra mente divaga a su propio antojo. Tenemos que domarla. (Aquí te recomiendo cómo hacerlo.)
Dónde se suscita el pensamiento
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El pensamiento deliberado se suscita en lo que podemos llamar nuestra memoria de trabajo. Cuando nos concentramos en algo, nuestro cerebro maneja una cierta cantidad de información y la procesa para enconrar semejanzas, diferencias, conexiones, relaciones entre sus elementos.
Esta memoria de trabajo es la más rápida y eficientes maquinaria con que cuenta nuestra cerebro. Su única limitante es que sólo puede manejar una cantidad muy reducida de información a la vez. Por ejemplo, si realizamos mentalmente una división con muchos dígitos, y pretendemos realizarla sin papel y lápiz, tan sólo en la mente, nos va a costar bastante trabajo llevar la cuenta. Es más fácil apuntar las cifras que vamos obteniendo, sin tener que llevar toda esa información en la cabeza, porque el espacio de nuestra memoria de trabajo es bastante limitado. |
Qué estimula el pensamiento
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El entorno, lo que nos rodea, estimula el pensamiento. En el caso concreto del pensamiento durante el estudio, lo que hacemos en ordenarle a nuestra mente que se concentre en la información que tomamos de un maestro, de un libro o de otro estímulo exterior específico.
(Por supuesto, como los estímulos del entorno estimulan a tu cerebro, por eso cuando estudias es necesario evitarlos al máximo. La música, el ruido, las imágenes en movimiento, las voces, todo eso distrae la atención que tu cerebro debería poner en donde tú quieres.) |
De nuestra memoria de largo plazo al pensamiento
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No sólo pensamos con lo que el entorno nos ofrece. Nuestra memoria de largo plazo está proveyendo de información y de modos de operar ya conocidos a nuestra memoria de trabajo. Por ejemplo, cuando vemos que se nos requiere realizar una multiplicación, nuestra memoria de largo plazo puede proveer a nuestra memoria de trabajo ya sea con la tabla de multiplicar que necesite, o con el conocimiento operativo de lo que es una multiplicación.
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La memoria es un prerrequisito para el pensamiento,
y por tanto para el aprendizaje
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Así que el pensamiento es una reacción a un estímulo exterior, pero también necesita de lo que guardamos en nuestra memoria de largo plazo. Es evidente que si, por ejemplo, nos formulan un problema muy sencillo pero nos lo dicen en una lengua que no conocemos, no podremos resolverlo, aún si, en el fondo, somos capaces. Cuando entendemos un problema, lo hacemos recurriendo siempre a los tesoros de nuestra memoria de largo plazo: desde el lenguaje y el vocabulario, hasta todas las operaciones mentales que ya hemos aprendido y que allí se conservan para cuando las necesitamos.
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La memoria es el residuo del pensamiento
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No podemos colocar algo en nuestra memoria de largo plazo sin que pase previamente por nuestra memoria de trabajo. El sueño guajiro de muchos es que esto fuera posible, pero no lo es. En otras palabras: memorizamos sólo aquello en lo que pensamos. Y recuerda que dijimos que por pensamiento íbamos a entender aquel que es deliberado, aquel en el que obligamos a nuestro cerebro a concentrarse en algo.
Resulta entonces que la memoria es un subproducto, un residuo del pensamiento. Pensar es el prerrequisito indispensable para memorizar. La concentración mental ayuda a que nuestro cerebro forme nuevas conexiones neuronales, nuevos puentes en la mente, que le permiten volver a hacer uso de la información y los modos operativos más tarde, cuando los necesite. (Por ejemplo, a la hora de un examen.) Pero no basta con pensar intensamente en algo, si ese pensamiento es fugaz. Por eso es que, incluso si comprendermos muy rápidamente cómo se hace algo, pero no lo repetimos, se nos puede olvidar muy pronto. Es necesario obligarnos a pensar de manera concentrada y hacerlo reiteradamente, una y otra vez. Ya que la memoria es un residuo del pensamiento, mientras más veces pensemos en algo, mejor será la retención que logre hacer nuestro cerebro. Esta es la razón por la que no funciona ningún método de "lectura rápida" para estudiar. Lo que necesitas es pensar más tiempo en la materia de estudio, no pensar menos. |
